Ante la situación que se está viviendo estos días en Ceuta, creo que el silencio no siempre es la mejor respuesta.
Más allá de los titulares, hay una realidad que no podemos olvidar: detrás de cada cifra hay personas. Personas que viven situaciones de vulnerabilidad, incertidumbre y, en muchos casos, de exclusión social.
A lo largo de mi trayectoria he aprendido que las crisis no se afrontan desde la confrontación, sino desde la responsabilidad compartida. Administraciones públicas, entidades sociales, organizaciones del tercer sector y ciudadanía tenemos un papel que desempeñar para ofrecer respuestas coordinadas, eficaces y, sobre todo, humanas.
«La dignidad de una persona nunca puede depender de su origen, de su situación administrativa o de las circunstancias que la han llevado hasta aquí. La atención a quien más lo necesita no es una cuestión ideológica; es una cuestión de humanidad.»
Como educador, coach y acompañante, seguiré defendiendo una forma de trabajar que pone siempre a la persona en el centro. Porque una sociedad se mide, entre otras cosas, por la manera en que trata a quienes atraviesan momentos de mayor vulnerabilidad.
Hoy más que nunca necesitamos diálogo, cooperación y compromiso. Es ahí donde comienzan las soluciones.
J. Muiños+
Educador · Coach · Acompañante