Treinta años apostando por imposibles.
«La palabra dada es la única firma que importa.»
«No vengo a agradar. Si estás aquí, tú lo has elegido.»
Mi trayectoria no cabe en una etiqueta. Me he formado junto al Opus Dei, los Salesianos y los Maristas. De cada uno me quedé con algo: el rigor, la cercanía con los jóvenes, la mirada educativa y el compromiso social. No fue necesario elegir, solo integrar.
Me da igual trabajar con las Hijas de la Caridad, dar catequesis en una parroquia de montaña, hacer voluntariado en Cáritas, estar con los Hermanos de la Cruz Blanca o sentarme en un despacho de la Curia Romana. Ninguno vale más que otro. El lugar no define el servicio, la entrega sí.
Mi fe no vive solo en los ritos y las tradiciones, aunque para mí son importantes y hay que cuidarlos. También se nutre de los niños que te acercan a la verdad de Dios, de las personas que te abren al otro y del voluntariado que te pone en el lugar preciso. Todo eso junto hace lo que soy.
Ayudar bien exige exigencia, nunca lástima. La pobreza tiene muchas caras, la más visible es la económica pero no es la única. Hay quien no tiene nada y sin embargo tiene valores, y hay quien lo tiene todo y no tiene nada por dentro. La falta de valores empobrece tanto o más que la falta de dinero.
Formación junto al Opus Dei, los Salesianos, los Maristas y los Hermanos de La Salle. La cercanía con la juventud como eje de toda intervención.
Presencia en Cáritas, asociaciones vecinales y comunidades religiosas. La respuesta eficaz nace del conocimiento directo de la realidad.
La palabra dada compromete por entero. La razón y la sensibilidad se exigen mutuamente. La tibieza es una forma de omisión.
Una fe que se nutre de los ritos y las tradiciones, de la catequesis, del trato con las personas y del voluntariado. Todo junto, sin renunciar a nada.
Una distinción antropológica fundamental
Una cosa es querer.
Otra cosa es amar.
Intento vivir y trabajar desde el amor. No es fácil. Pero es lo que vale.
Querer — la lógica del intercambio
Busca el beneficio propio, espera algo a cambio y pone condiciones.
Amar — la gratuidad absoluta
Consiste en el darse sin esperar contrapartida. Sin condiciones. Sin plazos.
Mis proyectos
Cada persona merece una segunda oportunidad. Trabajamos con jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad para que recuperen su autonomía y su lugar en la sociedad.
Acompañamiento y mentoría personal. Para jóvenes que buscan su camino, adultos que quieren un giro y profesionales que quieren crecer. Solo hay una condición: ¿quieres mejorar de verdad?
Centro educativo de metodología avanzada. Porque estudiar mucho no es lo mismo que estudiar bien. Programa completo y personalizado para cada alumno.
Mi trayectoria
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Contacto
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