El cambio
En 2003 vendí la academia. Diéresis llevaba años funcionando. Había crecido. Se había hecho sitio.
Y fue entonces cuando sonó el teléfono. Era el sindicato. La USO. Un mundo que no era nuevo. Venía de antes. Y dije que sí.
No fue una decisión larga. Simplemente, volví.
«Hay decisiones que uno sabe que no tocan… y aun así toma.»
Lo que vino después
Cambió todo. Otro ritmo. Otro lugar. Otra forma de trabajar. Responsabilidades reales. Personas reales. Problemas que no se ven desde fuera.
No fue tiempo perdido. Fue un error. Un error del que se aprende. Y uno de esos que, con el tiempo, entiendes de otra manera.
La medida de las decisiones
Con los años fui viendo algo más. Que no todo error es un camino equivocado. A veces es una parte del camino. Que hay decisiones que no encajan en el momento… pero sí en la historia completa.
Si no hubiera pasado por ahí, otros pasos después no tendrían el mismo sentido.
Aprender a salir
También eso se aprende. Saber cuándo quedarse y cuándo no.
Lo que había dejado atrás no desapareció. Esperó. Y cuando tocó retomarlo, ya no era igual.